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Mi primer día en la escuela

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Hoy domingo, damos por finalizada las vacacaciones estivales, ya que mañana lunes muchos docentes se incorporan a sus centros de trabajo. Cómo no sé cuando ni donde voy a trabajar este curso escolar, la memoria que siempre me atrapa con los recuerdos, me ha transportado a mis primeras veces a la misma situación en la cual se encuentran muchos de mis pares.
Recuerdo que era una sensación mezcla de temor, ansiedad, por conocer tanto a mis nuevos compañer@s como a mi grupo de pequeños y pequeñas. En esta marea de emociones, muchas veces hacía uso de mi imaginación, quizás para darme ánimo y un poco de tranquilidad; y pensaba que seguramente ese sería mi colegio ideal.                                                                       
Diez años tardé en conseguir mi cargo , ya que todos los años anteriores era en un colegio diferente. Logré  mi plaza definitiva en un ambiente rural, a 30 km de mi casa, al cual  llegaba en autobús a las 7,30 y mis alumn@s entraban a las 9. Sí que tenía tiempo de preparar mi clase acompañada con alguna infusión caliente en los días crudos del invierno. Preciosa escuela, en la que tanto el alumnado, las familias y mi directora hicieron que fueran unos bonitos años de trabajo…
Por razones personales, tuve que trasladarme de ciudad y por lo tanto de escuela. ¡Menudo cambio! pasar de una escuela rural a una escuela urbana, con 30 niñ@s, mucho personal docente y equipo directivo. De la intimidad de un colegio pequeño, del silencio que nos ofrecía el entorno del campo, a una escuela inserta en una zona con bastante contaminación auditiva. Tuve que readaptarme, aprender a trabajar en condiciones diferentes, hacerme con las familias y l@s pequeñ@s. Llegué a medidados de curso, faltando 4 meses para terminar el curso. A pesar de ello me consolaba pensando que “ese” sería mi último destino, que en esa escuela me jubilaría, que estaba muy contenta porque habíamos tenido un período de adaptación y de aceptación muy favorable.
Sin embargo me olvidé de imaginar que quizás tendría que dejar el colegio, otra vez me trasladaría; pero esta vez no de ciudad sino de país.
Y a pesar  que mañana no tenga mi comienzo escolar, sé y entiendo a la perfección a todos aquell@s compañer@s de profesión que inician una nueva experiencia en una escuela diferente.
Serán días llenos de trabajo, para preparar una bonita clase  y recibir a los peques de 3 años que se incorporan por primera vez a un camino que será muy largo, y que también debemos contener en su período de adaptación ( ¡para ell@s tampoco es fácil!). Nervios sumados a las ganas de consolidar las relaciones que se establezcan con la familia. Expresa Juan Antonio Marina que “para educar a un niño hace falta una tribu entera”….Somos parte muy importante de esa tribu.
Será un curso complicado, en el cual haciendo uso de nuestra imaginación, debemos empatizar con la situación económica de las familias evitando  pedir una larga lista de materiales y libros. (espero que esto sea así)
No obstante, estoy segura que lograremos lazos, y vínculos afectivos importantes que dejan huella en nuestra mente y en nuestro corazón. Tan profundos, que me permiten cerrar los ojos y recordar luego de más de 20 años mis primeros días en la escuela. 

10 thoughts on “Mi primer día en la escuela

  1. uff, mañana empiezo en una nueva escuela y creo que va a ser difícil, tengo mucha incertidumbre pero por otro lado ganas de empezar. espero que con el tiempo me adapte, como se tienen que adaptar mis peques. mucha suerte!!

  2. Ufff cómo te entiendo, tarde 9 años en conseguir mi plaza en un colegio en un pueblo cercano a Madrid, para ese mismo año también por motivos personales volver a cambiar de ciudad y volver a tener la incertidumbre cada año de dónde empezaría el curso. En mi caso afortunadamente ya he vuelto a conseguir mi puesto estable. No desesperes que el final será feliz. Mucha suerte

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